La reproducción de documentos en los archivos públicos: “Spain is different”

Remei Perpinyà Morera

Dra. en Historia, profesora de la Universidad Autónoma de Barcelona y de la ESAGED

Me pregunto si en España en lugar de avanzar en materia de acceso a los archivos no estamos estancados o, peor aún, incluso retrocediendo. La cuestión me la planteo a tenor de que los usuarios no puedan realizar reproducciones de documentos públicos con sus propios dispositivos electrónicos en determinados archivos.

En este sentido, tanto The National Archives (Reino Unido), como les Archives Nationales (en Francia) permiten a sus usuarios realizar fotografías con sus propios medios (ya sea teléfonos móviles, cámaras fotográficas, ordenadores o tabletas). En el caso del Reino Unido y según detalla Self-Service Photography of Records: Policy, para hacer uso de este servicio se debe observar una serie de condiciones. Por ejemplo, hacer la foto en modo silencio para no molestar a los usuarios o vigilar que el uso del dispositivo no perjudique la seguridad de los documentos o de otras personas. Asimismo, no se permite usar flash, ni ningún tipo de escáner, ni de trípode. Además, el lector se compromete a observar las condiciones de Copyright.

¿Qué tipos de documentos se pueden fotografiar? Todos, excepto aquéllos que están en riesgo de sufrir daños o los que ya están microfilmados o en formato electrónico. En este último caso, los servicios de reprografía de los archivos nacionales facilitan una copia tras el pago de una tasa (sin embargo, se permite hacer fotografías de la pantalla). Tampoco se pueden reproducir los que no son de titularidad pública o de la Corona y no se posee autorización expresa para permitir su reproducción.

La política de reproducción de los Archivos Nacionales de Francia es muy parecida. Se permite fotografiar con un aparato sin flash los documentos consultados por los usuarios, excepto aquellos que requieren una autorización. El escáner está también prohibido y, al igual que en el Reino Unido, disponen de estudios fotográficos para uso de los investigadores. En ambos casos el servicio es gratuito. En cambio, si la reproducción corre a cargo de la institución archivística, se cobran unas tasas públicas.

Por el contrario, en España, de acuerdo con las Normas para el acceso y consulta de documentos en los Archivos estatales de la Subdirección General de los Archivos Estatales, se prohíbe acceder a la sala de consulta con cámaras fotográficas, videocámaras, cámaras incorporadas a otros dispositivos, lápiz óptico, radio, grabadoras, etc. El usuario sólo dispone del servicio de reprografía del archivo que ofrece reproducciones con precios públicos. Así, la única forma de obtener una copia es solicitándola a este servicio, previo pago de la tasa correspondiente. En Cataluña la situación es idéntica y el Arxiu Nacional de Catalunya sólo ofrece la posibilidad de realizar las copias de acuerdo con las limitaciones, tarifas y formas de pago de su normativa.

Ante lo expuesto, se impone una pregunta obvia: ¿Qué sentido tiene no permitir hacer fotografías de los documentos cuando el objetivo de todo archivo es, o debería ser, comunicar los fondos públicos para que el acceso a la información sea realmente universal?

Incluso parece contradictorio que los archivos, por una parte, creen depósitos digitales con documentos digitalizados, que los usuarios podrán leer, grabar en su ordenador, crear su propia colección, en definitiva reutilizar; mientras, por otra parte no permiten realizar fotografías con fines de investigación o docencia en la sala de consulta.

Ante la situación descrita, se impone una revisión de este política restrictiva de reproducción de los documentos, pues dificulta el acceso a los fondos y su difusión, al margen de conformar una lamentable tendencia a la excepcionalidad en relación a países vecinos. Se da la paradoja, además, de que esta situación ocurre mientras el reclamo de “transparencia” administrativa domina el debate público. Así las cosas, no está de más recordar el célebre aforismo del pintor René Magritte: “[ la representación de] una pipa no es una pipa” igual que la reproducción de un documento no es el documento original.

Maria Navarro Sorolla. Ceci n'est pas une pipe. 2011. Flickr

Maria Navarro Sorolla. Ceci n’est pas une pipe. 2011. Flickr

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Un comentario en “La reproducción de documentos en los archivos públicos: “Spain is different”

  1. És un tema interessant. Nosaltres a Gandia sí deixem reproduir documents als usuaris pels seus propis mitjans, sempre acomplint les condicions de reproducció que tenim establertes. Tanmateix, en els darrers mesos, no deixe d’experimentar un cert ‘vertígen’ per la quantitat i trets de la documentació que s’escampa i els efectes darrers de la qual no controles de cap manera, cosa que et supera.

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