¿Archiveros como #whistleblowers?: ética y responsabilidad

Anahí Casadesús de Mingo

Coordinadora de formación continua en ESAGED

Alertar frente a la ilegalidad, frente a lo injusto; atreverse a dar el paso y denunciar, o simplemente hacer accesible una información de interés público por el bien común, siempre que sea de buena fe, es lo que se conoce como “whistleblowing” y para lo que, como en otros muchos conceptos relacionados con la transparencia o la rendición de cuentas, en nuestro idioma no existe una palabra concreta. Lo más ajustado sería “informante” o “alertador” o, de un modo más sencillo y literal, “tocar el silbato” para llamar la atención frente a una injusticia: fraude, malversación, mal gobierno, corrupción,… En los últimos años ha habido sonados casos, como Snowden, Falciani o Assange (quizás los más conocidos, por el modo en que hicieron pública la información de la que disponían) aunque también es cierto que no es algo común, debido a las consecuencias negativas asociadas (son héroes para algunos y traidores para otros), puesto que los whistleblowers no disponen, a día de hoy, de una protección, seguridad y garantías suficientes en la legislación.

Llegados a este punto, me pregunto qué papel podemos o debemos jugar los archiveros y gestores de documentos, con acceso a información que en ocasiones es evidencia de injusticias. ¿Deberíamos adoptar el papel de whistleblower? ¿Cómo liga esta actitud de denuncia con los códigos éticos ya existentes? ¿Cabría plantearse la revisión de los mismos? El propósito de los códigos éticos es mantener la fiabilidad y confianza en las instituciones archivísticas y en la gente que trabaja en ellas. Los archiveros debemos ser una referencia ética con el fin de justificar esa confianza, pero no podemos quedarnos al margen de la realidad. Dado el trabajo que llevamos a cabo y el acceso a grandes cantidades de información que tenemos, ¿cuáles son nuestras responsabilidades éticas? ¿alertar sobre una ilegalidad, desde la buena fe, pasa por encima del secreto profesional?

Según la Oficina Antifrau de Catalunya “debe entenderse que la revelación de malas prácticas, hecha de buena fe (entendiendo por buena fe la creencia honesta en el momento de efectuar la revelación de que hay motivos razonables de irregularidad), es un acto de lealtad hacia la Administración y el interés público. Incluso debe ser considerado un deber estatutario de los servidores públicos”. No es necesaria una gran revelación o acudir a la prensa, simplemente contribuir alertando sobre pequeños fraudes, mala administración, desviaciones, ocultación de información,… en definitiva colaborar con la rendición de cuentas, a la que deberían sentirse obligados los trabajadores públicos y los políticos. Pasar de una función “pasiva” y actuar.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s