¿Archivos reactivos o proactivos?

Àngels Suquet i Fontana

Directora del Archivo Municipal de Sant Feliu de Guíxols y profesora de la ESAGED

Autor: Fir0002 | flagstaffotos.com

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En el año 2014 se conmemoró el fallecimiento de Rafael Patxot i Jubert (1872-1964), un gran mecenas que invirtió la fortuna familiar en ambiciosos proyectos científicos y culturales a nivel de Cataluña de acuerdo con el ideario del Noucentisme. Entre sus múltiples iniciativas destaca, por ejemplo, la Obra del Cançoner Popular de Catalunya que sirvió para reunir un fondo de más de 40.000 documentos con partituras, canciones y danzas, a parte de grabaciones fonográficas y fotografías. Gracias al Estudi de la Masia Catalana se catalogaron unas 1.500 masías creando una fototeca de casi 9.000 fotografías, además de la realización de planos y dibujos. La magnitud de sus aportaciones es, como mínimo, impresionante, pero aún lo es más por el inevitable contraste con el desesperante panorama actual, donde el altruismo y el interés por el bien común por parte de los sectores que ostentan el poder brillan por su ausencia.

Como archivera, la evocación de este personaje y los fondos documentales que se generaron a raíz de sus actuaciones me inducen a preguntar: ¿a qué archivo no le gustaría contar con un mecenas? La realidad indica que las probabilidades son pocas. Además los archivos, generalmente, cuentan con pocos recursos y esto tiene relación con su escasa visibilidad en la sociedad y dentro de las mismas organizaciones. Aquello que para nosotros representa un grave problema, resulta que no es percibido como tal fuera del ámbito de los archivos. Podemos lamentarnos o reivindicarnos, incluso podemos soñar con encontrar un Rafael Patxot. Modificar aquello que es ajeno a nuestro sector es más que difícil y tampoco es aconsejable condicionar los proyectos a la posibilidad de un cambio externo. Podemos elegir ser proactivos, aprovechar el conocimiento adquirido y comparar con otros organismos y sectores.

Uno de los aspectos positivos que se ha incrementado a raíz de la crisis ha sido la solidaridad y el compromiso de las personas. Una muestra de esta tendencia ha sido el uso del micromecenazgo o crowdfunding para la financiación de todo tipo de proyectos culturales, científicos o sociales. El archivo del Monasterio de Sant Joan de les Abadesses a finales del año pasado hizo una campaña para poder restaurar 40 libros del siglo XV mediante su apadrinamiento. Sin embargo, existen en la Red algunas plataformas de micromecenazgo como startVal o Verkami. El Archivo Histórico del Colegio de Arquitectos de Cataluña, el Archivo Histórico de la Archidiócesis de Tarragona o el Servicio de Archivos de la Federación Catalana de Monjas Benedictinas han impulsado proyectos a través de Verkami. En realidad, la capacidad de encontrar nuevos recursos está muy lejos de agotarse.

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