Pero, ¿cuál es la pregunta?

Alfred Mauri

Profesor y Coordinador de Titulación de la ESAGED

 

La dimensión extraordinaria de la corrupción en casi todos los ámbitos de nuestra sociedad ha puesto sobre la mesa la importancia de la información en relación al control de las organizaciones, ya sean empresas, entidades o administraciones públicas.

Cierto es que el grueso de la demanda de transparencia hace especial énfasis en estas últimas, pero no por ello debemos olvidar los derechos ya sea de inversores, asociados, etc., y en consecuencia, también la demanda creciente de transparencia en esos ámbitos.

Por ahora, los llamados portales de transparencia de las instituciones públicas no resultan especialmente manejables, además de plantear algunas cuestiones sobre las que sería conveniente profundizar, más allá de la sacralización del dato.

Sin duda la transparencia es necesaria e imprescindible, pero habrá que avanzar en su definición. ¿Cuál es la información relevante? ¿Lo es, por ejemplo, la publicación del expediente académico de un cargo público, como hemos visto en el caso de la alcaldesa de Barcelona hace pocos días?

La entrada de lleno en la sociedad de la desconfianza plantea una situación que exige una reflexión para evitar, en primer lugar, que a medio plazo lo que parece ser el gran activo de los archivos y la gestión documental hoy, no devenga mañana en una percepción de fracaso. La transparencia, tal y como se está desarrollando, difícilmente vaya a evitar la corrupción desde el momento en el que se ha tendido a lo que se parece más a un alud de datos que no a la exposición pública de los procesos de decisión.

La transparencia, vista desde esa posición crédula que sitúa los datos como el ojo que asegura el control de cualquier desmán, no deja de ser una ilusión si ante el cúmulo de datos no sabemos o no podemos formular las preguntas adecuadas. Y visto lo visto hasta hoy, creo que los expertos ya han encontrado la clave, de forma que, consciente o inconscientemente, vamos aceptando que todo debe ser público.

¿No estamos con ello haciéndonos copartícipes de una sociedad paranoica en la cual se impone la idea de transparencia confundiéndola con la vigilancia continuada, desposeyéndonos del espacio de privacidad?

Por el modo en que se está implantando la transparencia, ¿no es esta una operación poco más que cosmética cuando lo que resulta extraordinariamente difícil, sino imposible, es establecer la relación entre los datos y los contextos de decisión a los que están vinculados?

Posiblemente para los archivos se abre un camino que puede resultar muy fértil si queremos abandonar el peligro de convertirnos en simples museos de papel, pero también hay que evitar ser vistos como simples administradores de datos. Especialmente frente a una transparencia que no se encuentra sólo en el dato, sino que toma sentido en el proceso. La clave quizá se encuentre, pues, en la implantación de sistemas de gestión documental claramente definidos. La transparencia no es algo tan simple como parece.

 

Colau_expedientacademic

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2 comentarios en “Pero, ¿cuál es la pregunta?

  1. Cuanta razón, Alfred. La “sociedad de la desconfianza”, como bien acuñas, a través de una transparencia de escaparate, sólo deviene, sin otras perspectivas de construcción social, más allá de la purga o la víscera,, en un mero paño de lágrimas, un muro de lamentaciones o un arma arrojadiza, algo que,en cualquier caso, “per se”, poco contribuye al progreso en la convivencia y la mutua confianza ciudadanía-instituciones.

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  2. Reflexión oportuna y acertada, tanto en el planteamiento como en la propuesta de solución. Coincido de pleno con Alfred, estamos cayendo en la trampa de creer que la transparencia consiste en facilitar un dato, un número, un documento, cuando en realidad la transparencia consiste en dar a conocer el proceso que nos lleva al dato. Un comportamiento honesto sólo se demuestra a partir de los actos, no de los datos. Si los actos o procesos son correctos, los datos y los documentos deberían ser correctos. Creo que nos estamos dejando llevar por una visión política del concepto transparencia, quizás debamos reflexionar algo más desde el punto de vista de la gestión documental.
    Los portales de transparencia deberían ser un “impasse” hacia una situación de verdadera transparencia en la que la informació está donde debe estar, bien organizada y estructurada para quien la quiera consultar. Tal como yo lo veo, los portales de transparencia son como las colecciones factícias para los archivos.
    Como siempre, Alfred apunta certero con su capacidad analítica y nos enseña el camino correcto.Gràcies!

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