Información encadenada

Joan Soler Jiménez

Director de l’Arxiu Històric de Terrassa y profesor de ESAGED

network-trust

No hablaremos de documentación que permanece encarcelada en las administraciones, aunque podría. Hablaremos de otras cadenas, de las que, por el contrario, aportan confianza a la información de las administraciones públicas. Los archiveros apostamos por la información de calidad y auténtica, entendemos que los ciudadanos la quieren así. Hablaremos sumariamente de la cadena de certificación y de la cadena de custodia.

La cadena de certificación va ligada a la comprobación de las firmas aplicadas a los documentos digitales. En este país la ley dice que los documentos públicos digitales deben estar firmados digitalmente. No valen firmas escaneadas u otros inventos. Las firmas vienen producidas por una tercera parte de confianza, la Agencia Catalana de Certificación es un ejemplo público, pero también hay proveedores privados. Esta tercera parte nos dice que la firma es legal porque se sustenta en un certificado generado por ellos y controlado por ellos, independiente de la parte firmante y de la receptora del documento. Cualquier firma, por tanto, puede ser cotejada con la información que tiene la tercera parte de confianza. La firma demuestra que el documento ha sido firmado por quien dice que lo ha hecho y que no ha sido corrompido, manteniendo su integridad intacta. La calidad de estos documentos está en que el sistema de validación es tecnológicamente muy sólido. La información y los datos que se derivan, por tanto, son de calidad porque no han sido manipulados.

Hay una segunda cadena, la cadena de custodia. Esta va ligada a la custodia de los documentos. Que un documento esté firmado no es suficiente para garantizar su efectividad jurídica ahora y en el futuro. Las firmas caducan porque cada vez son más sencillas de descifrar. Para hacer esto hay una cadena de comprobaciones que van desde el momento en que el documento se genera, hasta el momento en que el documento entra en un sistema de custodia. Un sistema que garantiza el control exhaustivo de las trazas de cada utilización, gestión, migración u operación sobre el documento. Aquí los archiveros garantizamos que nada dañe la autenticidad y que no se vea comprometida. A largo plazo garantizamos que el documento se conserve con todas sus propiedades. Y si las firmas caducan, aplicamos otras técnicas que permiten hacer perdurables sus cualidades. En este caso no es la tecnología la que aporta calidad, sino la metodología de trabajo, el procedimiento de control.

La cadena de certificación y la cadena de custodia son dos sistemas que permiten que la información que deriva de los documentos no tenga intermediarios externos a la organización y que la calidad de los documentos sea alta. Son dos sistemas poco conocidos por el ciudadano, internos, forman parte del llamado back-office de las administraciones. Ahora deberíamos explicar esta manera de hacer las cosas al ciudadano. Mostrar cómo se desarrollan estas políticas y acciones concretas permitiría al ciudadano entender que las cosas no se hacen de manera aleatoria. En este sentido, aquellas administraciones que no pudieran demostrar estas dos cadenas ya quedarían en entredicho. Aunque sea información técnica, hay que explicar cómo se hacen las cosas para detectar, en su caso, dónde puede haber reelaboraciones o errores. Por este motivo publicar la política de firma digital y la política de gestión documental que expliquen las dos cadenas debería ser obligatorio en los portales de Transparencia.

Hay un punto conflictivo: la mediación. Se habla en la actualidad de que para generar más confianza cuando se provee información hay que eliminar mediadores. En este sentido, la primera cadena tiene el proveedor de firma digital como mediador, y en la segunda, los archiveros ejercemos esta tarea. Dentro de la dinámica de la llamada blockchain, sistema de confianza creado alrededor de la moneda Bitcoin, se propone que los documentos estén distribuidos en máquinas muy alejadas entre sí, que no se conozcan. Los productores de documentos podrían utilizar este sistema distribuido para proteger libremente su información, sin intermediarios. La comprobación sistemática de su integridad y autenticidad dependería del propio sistema. Al existir copias distribuidas, cualquier modificación que se hiciera, voluntaria o fraudulenta, haría caer del sistema la confianza sobre aquel documento. Lo anularía. Pero lo más importante, al estar distribuidos, el riesgo de cualquier modificación o fraude es casi inexistente. Este sistema de confianza que se basa en la cadena de bloques de información está llegando para cambiar muchas cosas, también en el mundo de los archivos y de los ciudadanos. Habrá que estar atentos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s