La mujer, la gran ausente en los archivos

Remei Perpinyà Morera

Dra. en Historia, profesora de la Universidad Autónoma de Barcelona y de la ESAGED

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Olympia de Gouges, autora de la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana

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Los archivos tienen el compromiso con la sociedad de guardar la memoria plural. Su función es preservar documentos auténticos e íntegros, y además custodiar fondos que sean representativos de las actividades de todos los colectivos sociales. A pesar de este compromiso la memoria histórica de las mujeres está insuficientemente representada en los archivos. Veamos algunas cifras a título de ejemplo: en el Archivo Histórico Nacional, según PARES, hay 52 fondos clasificados como Archivos personales y familiares, de los cuáles sólo 6 corresponden a mujeres (11 %): Archivo de Lilí Álvarez – deportista y escritora; Isabel Fernanda de Borbón y Borbón-Dos Sicilias; Juana Mª de la Vega, Mª Cristina de Borbón-Dos Sicilias y Borbón; Archivo de María de los Dolores de Borbón y de la Torre, Archivo de Vicenta Cortés Alonso.

En el Centro documental de la Memoria Histórica, de 64 fondos clasificados como Archivos privados (que engloban archivos de asociaciones y archivos personales) sólo 5 corresponden a mujeres (7.8%). En Arxius en Línia (que da acceso a los inventarios de los archivos de la Generalitat) se encuentran 768 fondos personales, de los cuáles sólo 56 pertenecen a mujeres (7.3%).

Sin embargo, en este panorama algo empieza a cambiar y desde el mundo académico han surgido iniciativas para recuperar la memoria de las mujeres. Entre otras, cabe mencionar en Galicia el proyecto Álbum de mulleres; y en Cataluña y Mallorca el proyecto “Diccionari Biogràfic de Dones”, impulsado por la Generalitat de Catalunya y el Consell de Mallorca y elaborado por la Xarxa Vives d’Universitats. Desde 1995, la Red de Centros de Documentación y Bibliotecas de Mujeres vincula las entidades cuyos fondos bibliográficos están especializados en estudios de género. Y en cuanto a archivos, destaca un artículo publicado en enero de 2016 en la Revista Española de Documentación Científica que denuncia la ausencia de políticas de preservación y propone crear el Centro de Archivo del Feminismo. Además, nos consta que hay otro trabajo en curso de publicación sobre este tema.

Pero la historia de las mujeres no es sólo la historia del feminismo. Es necesario que desde los archivos, sean nacionales, comarcales o municipales, haya una política activa de incorporación de fondos de mujeres. En Australia, por ejemplo, el proyecto (The Australian Women’s Register) alienta tanto a mujeres a título individual como a organizaciones femeninas a depositar sus documentos en archivos y bibliotecas.

En síntesis, la presencia de fondos personales de mujeres en los archivos y de entes que permitan reconstruir su historia es harto deficiente y constituye una grave asignatura pendiente, pues afecta a la mitad de la población. Desde que en 1910 el gobierno estableció condiciones de igualdad de género para acceder a estudios universitarios y permitió a las mujeres acceder a carreras de administrativas y al cuerpo de funcionarios, la profesión archivística se ha feminizado. Es hora, pues, de que las mujeres no sólo estén presentes entre los custodios y gestores de fondos documentales, sino también en estos últimos.

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