¿Archiveros, profesionales invisibles?

 

Pere Guiu Rius

Dr. Ingeniero Industrial en Organización, profesor de la ESAGED y miembro de la Comisión de Ingenieros Industriales en las Administraciones Públicas en el COEIC

arbre reflectit

Pino reflejado en un charco para el ganado cerca de Mequinenza (Zaragoza). Fotografía del autor, 2016

Hace cierto tiempo una diputada de un gobierno autonómico fue a una inauguración y, como suele ocurrir en estos casos, a su llegada se encontró con un grupo de personas que le esperaban. Tras salir del automóvil, y con su buen proceder habitual fue a saludarlas personalmente; en el momento de la encajada de manos, cada una de ellas se presentaba indicando su nombre y el nombre de la empresa o administración a la que representaba.

Al llegar a la última persona del grupo, la diputada le dio la mano y con semblante interrogativo esperó a que se presentase. Visiblemente turbada, la persona en cuestión le dijo: “Diputada, soy su archivero. Usted pasa por delante de mi despacho desde hace tres años, dos veces al día, una al llegar y otra al marchar”. La cara de la diputada se convirtió en un poema, y no se le ocurre otra cosa que decir “Disculpe, no sabía que tenía un archivero en mi Consejería. Venga a verme mañana y me explica qué puedo hacer por usted”.

Dice Angel Gavín en uno de sus múltiples escritos: “Hay profesiones, trabajos, que son invisibles. Son invisibles por la ignorancia crónica que invade nuestra sociedad, en la que sólo algunas profesiones son conocidas y reconocidas por la mayoría. Como si las demás no existieran. Como si no fueran imprescindibles. Ignorar o menospreciar (o menospreciar por ignorancia) el trabajo de los demás es una de las mayores injusticias y errores que se puede cometer”.

¿Cuántos profesionales invisibles hay en nuestra empresa o administración? El valor del trabajo realizado en la oscuridad no tiene precio. El valor de las personas invisibles merece nuestra admiración. Merecen que las acompañemos a espacios más iluminados donde se hagan visibles a la luz de todos. Ya lo dejó escrito la novelista inglesa Daphne du Maurier: “A veces sucede así en la vida: cuando son los caballos los que han hecho el trabajo, es el cochero el que recibe la propina.”

Esta humilde reflexión pretende ser un reconocimiento a las personas que trabajan en la oscuridad, sin hacer ruido, sin reconocimientos… en la sombra.

 

Nota: Lo que han leído está basado en un caso real que, obviamente, no citaremos para preservar la intimidad de la persona que nos lo comentó.

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4 comentarios en “¿Archiveros, profesionales invisibles?

  1. Efectivamente, Pere, cuántas cosas no funcionarían sin ese buen hacer discreto y anónimo de tantas buenas personas y profesionales, que a veces solo se visibilizan cuando hay un fallo en el sistema y alguien se dedica a buscar culpables: entonces si que salimos todos en la foto.

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  2. – Disculpe, no sabía que tenía un archivero en mi Consejería. Venga a verme mañana y me explica qué puedo hacer por usted.
    – Perdone señora diputada, creo que es más conveniente de que se entere lo que yo hago y lo que yo puedo hacer por usted. Usted por mi, si en tres años no se ha dado cuenta ni de que existo, no creo que ahora me haga mucha falta su ayuda. Ahí tiene la tijera de inauguraciones, el fotógrafo y su chofer, continúe.

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  3. Pingback: ¿Archiveros, profesionales invisibles? | Santibáñez de Valcorba (España)

  4. Leyendo este post me ha venido a la cabeza una experiencia que es una buena muestra de la obscuridad de nuestro trabajo. Hace muchos años, Júlia, mi hija pequeña, que en aquél entonces debía tener 6 o 7 años, llegó a casa perpleja. En clase les habían preguntado a qué se dedicaban sus padres y madres, a lo que Júlia respondió que su madre era archivera. La maestra se la miró con cierta serveridad y le dijo “archivera, te lo has inventado, eso no existe!” Mi hija se quedó absolutamente atónita, sorprendida que aquella señora no supiera lo que era una archivera. Por suerte para mí, custionó a la maestra, no a mí. Al cabo de los años, decepciona un poco ver que todavía nos falta visibilidad. Bona reflexió, Pere.

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