La memoria del violín

Joan Carles Faus Mascarell

Archivo Municipal Administrativo de Gandia

violin-1099977_1280

.

Un reciente programa radiofónico sobre la restauración de instrumentos musicales me evoca cierta reflexión o paralelismo con la disciplina archivística. Música y Archivos, ¡qué atrevimiento! La música es un elemento esencial de la condición humana, integra su cultura y se consume como mecanismo de expresión. Pero es mediante los instrumentos musicales que se construye esta realidad sonora y tangible, materializando dicho arte en un espacio y tiempo definido. Intentaré un ejercicio lúdico de semejanza con la producción y construcción del patrimonio informacional en la actual sociedad digital: una sinfonía / la gestión documental (electrónica).

  • La centralidad sobre la que versan las diferentes operaciones, creativa una o de eficiencia productiva y evidencial la otra, la ocupa una buena partitura, y la construcción de documentos óptimos. Su diseño/composición (de partitura y substrato documental) requiere de un esfuerzo considerable, procesado antes de su interpretación, y de manos especializadas, con un alto bagaje profesional. Incluso el director debe mantenerse fiel al concepto global de la obra, o producto administrativo, para que la interpretación y su legado sean coherentes. Si bien la profesionalidad de sus intérpretes elevan la calidad no sólo de su ejecución, sino del producto final objeto de consumo.
  • Una orquesta sinfónica requiere la participación al unísono de muchos intérpretes, con la concurrencia de instrumentos distintos. Sabemos que algunos son el corazón de la orquesta, y otros son auxiliares. Vamos a diferenciarlos aquí en dos grandes grupos: viento (metal y madera) y cuerda. Su proporción es significativa, con una clara mayoría de instrumentos de cuerda, necesarios para compensar la potencia de trompetas, trompas y trombones. Incluso si la obra es música actual o contemporánea.
  • Su colocación (su posición en la organización) es precisa y determinante. Siempre se sitúa al frente la cuerda, lo más cerca posible de la gente. Habrá quien piense que es lógico, de más agudo a más grave. Seguramente, y su ubicación y número es crucial para escuchar bien a quien no acostumbra a gritar. Yo pienso, además, que los instrumentos de cuerda tienen mayor tradición de proximidad, de cercanía con el público. Llevan décadas mediando con su interpretación de una forma más directa (desde dúos a cuartetos, o con música de cámara), creándose una manifiesta conexión y complicidad mutua: los oyentes reconocen la veracidad y calidez de la musicalidad de los instrumentos de cuerda.
  • Termino con la idea primigenia para trazar este post. La vida útil (no sé si se podría definir como obsolescencia) de los instrumentos de viento, especialmente los de metal, es limitada, que tasaban los especialistas en restauración en no más de 100 años. Los instrumentos de cuerda no. Todo lo contrario, se revalorizan con el transcurrir del tiempo. La madera, al ser orgánica, convive y se transforma lentamente con el entorno, y se aclimata a los años, enriqueciendo su sonoridad, presencia y empaque. Se suele decir que, aparte de alma, tienen memoria.

Pues eso mismo. Por supuesto que cualquier organización en su producción administrativa y procesos de negocio requiere de “instrumentos de metal”. Es más, creo que la sociedad digital exige mayor potencia y sonoridad. Pero cojamos los archiveros nuestros violines para modular la musicalidad y el legado de nuestras empresas. Somos imprescindibles. Buena temporada de conciertos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s