Archival turn

Àngels Suquet i Fontana

Directora del Archivo Municipal de Sant Feliu de Guíxols y profesora de la ESAGED

reg1843

Efectos de los bombardeos de la Guerra Civil española

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En arte contemporáneo, proliferan los archivos reunidos por artistas como inspiración y base de sus creaciones, guardando cierto parecido a los fondos personales de arquitectos, fotógrafos o cineastas. Andy Warhol, Graciela Carnevale, Hans-Peter Feldmann, Fernando Bryce, Tacita Dean, Johanna Calle, Harun Farocki, Óscar Muñoz, Christian Bolstanski, Artavazd Pelechian, Walid Raad, Gustavo Germano, Antoni Muntadas, Miguel Ventura, Francesc Torres, Montserrat Soto, Claude Lanzmann, Pedro G. Romero y un largo etcétera. Tras algunas experiencias vanguardistas, especialmente durante las décadas de los 60 y los 70, se replanteó la relación entre los archivos y el arte. Surgió la necesidad de superar el arte “ensimismado” y conectar con la realidad. Este ámbito de creación inició su desarrollo a raíz de las teorías de Michel Foucault y de las nuevas propuestas metodológicas en antropología y sociología. Xavier Antich constata que el libro Mal de archivo de Jacques Derrida (1995) fue el detonante del nutrido debate sobre la relación entre archivos y arte contemporáneo.

Los archivos de arte nacen a consecuencia de la política, con el objetivo de registrar y transmitir la memoria de hechos traumáticos, por este motivo Derrida los llamó archivos del mal. Sin embargo, no es igual la creación poética de un artista que ha experimentado en propia carne el terror y la represión de un régimen dictatorial que la creación por militancia o conciencia. Durante décadas, los artistas han reunido o elaborado documentos; los han reorganizado y reinterpretado. Las nuevas tecnologías han ofrecido nuevas posibilidades creativas y la globalización ha permitido la comunicación de grupos y culturas censurados o reprimidos. En 2008, aún se padecía “Fiebre de archivo”, según la exposición sobre usos del documental en el arte contemporáneo de Okwni Enwezor. En 2010, Suely Rolnik explicaba el “Furor de archivo”. En el mismo año, Anna Guasch nos brindó Arte y archivo (1920-2010) Genealogías, tipologías y discontinuidades.

En 2013, Anna Titus publicó “La influencia del arte contemporáneo en la noción moderna de archivo” en la revista Digithum. En su excelente artículo, la autora reflexiona sobre cómo el arte contemporáneo ha agitado la noción de archivo hasta producir un “archival turn”, o giro, que ha provocado la aparición de nuevas culturas de archivo, alejado del ámbito burocrático y administrativo de los archivos tradicionales. La autora parte del antagonismo entre los principios de la archivística, concebidos durante el siglo XIX, y los nuevos conceptos y necesidades derivados de los cambios sociales, desde el feminismo, el postcolonialismo o la liberación sexual, hasta los “hackers” y la “open cultura”. Así, los archivos son centros excluyentes, al servicio de la memoria oficial. Sólo los no-archivos (pertenecientes a la esfera privada) dan testimonio de los colectivos periféricos, registrando emociones y sentimientos, además de los meros hechos. El ejemplo escogido por la autora es Arxiu d’Arxius de Montserrat Soto (1998-2006), concretamente los archivos Secrets, con fotografías y vídeos con registros de memoria oral sobre las fosas comunes de la Guerra Civil española, el esclavismo en Estados Unidos y la comunidad aborigen de Australia. Desde el punto de vista de la archivística, Anna Titus se refiere tan solo a la creación del Consejo Internacional de Archivos en 1950, bajo el amparo de la UNESCO, con el objetivo de que los archivos participaran también en la construcción de una memoria cultural. Aunque deja claro que su propósito no es hacer historia de la archivística, parece no tener en cuenta hechos como la creación de Archiveros sin fronteras (1998), la aprobación de la Ley 10/2001, de 13 de julio, de archivos y documentos, o la aprobación del Código deontológico de los archiveros en Cataluña (2002). Todas estas actuaciones evidencian la preocupación de los archiveros a favor de la trasparencia y los valores democráticos, también en situaciones de amenaza como guerras, intereses políticos, catástrofes naturales o pobreza. La ley de archivos, promovida por los mismos archiveros, afirma en su preámbulo que “quiere asegurar que la documentación de Cataluña cumple las funciones y objetivos que interesan a la sociedad”. Entonces, ¿por qué esta desconexión?

La archivística desde hace décadas ha reflexionado sobre la función cultural de los archivos, sin embargo se ha ocupado desde hace poco de su relación con el arte. Xavier Antich analizó este fenómeno en 2011 durante el XIII Congreso de Archivística de Cataluña “Archiveros, ¿nos reinventamos?”. También lo hizo en 2014 con el artículo “L’art contemporani mira els arxius” en la Revista de Girona, en el dosier editado con motivo del Congreso “Archivos e industrias culturales”, organizado por el CIA i el Ayuntamiento de Girona. Antich afirma que los archivos han servido como referente para renovar los museos y abandonar la visión hegemónica del arte a favor de una interpretación múltiple. Así pues, merece la pena lanzarse a colaborar con artistas y creadores en proyectos que potencien las tremendas aportaciones que pueden hacer los archivos en este ámbito y, ¿por qué no?, sacudir sin miedo los dogmas archivísticos. Lo que sin duda tenemos pendiente es la difusión a gran escala de los valores que tan bien conocemos como colectivo profesional.

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